
El prestigioso periodista y analista, que
nunca, o
casi nunca colaboró con la dictadura militar, Joaquín Morales Solá
dice que:
“(…) Ahora (Lula Da Silva), y esta vez sin quererlo ni buscarlo, le ha hecho un favor a la Argentina, cuando comprobó dramáticamente que la política nunca es estática y que hasta los mejores encuestadores pueden equivocarse. Una lección imperdible para los excitados gobernantes argentinos. Seguramente, Lula cuenta con mejores encuestadores que Artemio López. Sin embargo, sus agencias de mediciones de opinión pública le informaron hasta hace pocos días que sortearía fácilmente la elección del domingo último y que resultaría reelegido en la primera vuelta electoral”.
No sé bien por qué, pero busqué en el archivo del mismo diario en el que trabaja el señor Morales y me
encontré con que las encuestas preelectorales no le habían errado tanto.
Resultado final:“Venció Lula, pero no logró evitar la segunda vuelta. Obtuvo el 48,79% de los votos y su rival, el socialdemócrata Alckmin, el 41,43%”. La Nación, lunes 2 de octubre de 2006.
Encuestadoras citadas por
La Nación el día de las elecciones, sobre un potencial de 126 millones de votantes:
“Para Ibope, Lula quedó con 49% de los votos válidos. Geraldo Alckmin, el candidato socialdemócrata, tendría 37%.
Para Datafolha, Lula tenía ayer 50% de los votos válidos, contra 38% de Alckmin.
En ambos casos el margen de error de las encuestas es de dos puntos más o dos puntos menos, lo que cubre la elección de una incertidumbre total”. La Nación, domingo 1 de octubre de 2006
¿Así que los encuestadores se equivocaron?