El Blog de Javier "el Profe" Romero

miércoles, mayo 01, 2013

Tiempos Modernos Chaplin


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jueves, marzo 14, 2013

El Papa Francisco según Verbitsky

El eventual papa argentino que mencionan especialistas y agencias noticiosas volcaría todo el peso del Vaticano en contra de la revisión de los crímenes de la dictadura.
Bergoglio es la personalidad más avasalladora y conflictiva de la Iglesia argentina en décadas, amado y execrado por igual, como testimonia la dividida Compañía de Jesús. El secuestro de cuatro sacerdotes, la distinción académica a Massera y los manejos económicos de la USAL.
¿Es posible un Pontífice de Guardia de Hierro? Así lo definía Horacio Verbitsky cuando su nombre sonaba para reemplazar a Juan Pablo II.



Papabilidades

El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, a quien vaticanistas y agencias noticiosas mencionan como uno de los candidatos a la sucesión papal, es la personalidad más avasalladora y conflictiva de la Iglesia argentina en décadas, amado por unos y execrado por otros.

Según la fuente que se consulte es el hombre más generoso e inteligente que alguna vez haya dicho misa en el país o un maquiavélico felón que traicionó a sus hermanos y los entregó a la desaparición y la tortura por la Junta Militar en aras de una insaciable ambición de poder.

A continuación, la historia secreta de quien, en caso de convertirse en Papa, volcaría todo el peso de la Iglesia en contra de la revisión judicial de los crímenes cometidos durante la dictadura militar, de lo cual ofreció un anticipo esta semana al fustigar a los “progresistas adolescentes” y motivó la respuesta de Néstor Kirchner de que prefería ser adolescente toda la vida a perder sus convicciones.

La presencia de Menem y Duhalde en la Ciudad donde se elegirá al Pontífice no vale un voto, pero traduce un deseo.

El primero pasó sobres mensuales a los obispos adictos a través de Esteban Caselli y así hasta consiguió que el vocero vaticano Joaquín Navarro Valls rectificara una admonición de Juan Pablo II a su gobierno.

El segundo llegó al poder que las urnas le negaron montado en una coalición de obispos, sindicalistas, políticos bonaerenses y hombres de negocios que propiciaban la devaluación de la moneda, propósitos políticos y económicos encubiertos bajo el pomposo nombre de Diálogo Argentino, en la más audaz incursión pública de la Iglesia desde la conclusión de la dictadura.

Con Duhalde (cuyo estratega era el ex Guardián Juan Carlos Mazzon) Bergoglio intentó cerrar el capítulo de la revisión por los crímenes de la guerra sucia y acuñó el slogan de la “Memoria completa”.

Conservador popular

Bergoglio reúne en sí dos rasgos que no siempre van juntos: es un conservador extremo en materias dogmáticas y posee una marcada sensibilidad social.

Es lo que en la política argentina se conoce como un conservador popular.

En privado se autodefine como peronista y su grupo de referencia es Guardia de Hierro, bautizado así en homenaje a la organización paramilitar antisemita rumana del mismo nombre, fundada por Corneliu Codreanu.

Desde su emergencia como el nuevo hombre fuerte de la Iglesia argentina la Conferencia Episcopal emitió declaraciones fustigando la corrupción y exaltando “las conquistas sociales y la dignidad de los trabajadores”.

Esa línea fue diseñada como vía de escape de los cuestionamientos por la actuación episcopal bajo la dictadura, que se reavivaron en 1995 con la revelación de que la jerarquía eclesiástica había aprobado los métodos bárbaros de ejecución de prisioneros y que los capellanes se encargaban de acallar con parábolas bíblicas los escrúpulos de los oficiales que dudaban de la legitimidad de las órdenes de arrojar a prisioneros indefensos al mar.

Bergoglio trabó contacto con Guardia de Hierro a principios de la década de 1970 y no lo perdió desde entonces. Esto implicó relaciones especiales con el gobierno de la fugaz presidenta María Estela Martínez de Perón y con el representante de la Armada en la Junta Militar que la derrocó, Emilio Massera.

Su espectacular irrupción en la década pasada como sucesor del cardenal Antonio Quarracino colocó en la escena pública un debate sobre su personalidad y su conducta que se expresa en una paradoja: fue el primer jesuita en alcanzar el cardenalato y el arzobispado de Buenos Aires y sin embargo carece de toda relación con la Compañía de Jesús, donde su nombre es denostado.

Que Quarracino lo haya elegido como sucesor sólo sorprendió a quienes se fijaban en aspectos exteriores: uno era chabacano y hedonista, el otro es culto, sofisticado y austero.

Pero desde distintas jerarquías y con años de distancia ambos fueron partícipes del movimiento de renovación del Concilio Vaticano II y tuvieron afinidades con la teología de la liberación, pero abjuraron de ella (y de los compromisos asumidos en consecuencia) cuando la represión castrense desconoció cualquier límite y se volvió incluso hacia el interior de la Iglesia.

La conversión de Quarracino se produjo en 1971 durante la dictadura del general Alejandro Lanusse luego de haber afirmado, en mayo de 1968, que “una cierta violencia” era necesaria para “una auténtica y profunda renovación de estructuras, una verdadera revolución social”.

La de Bergoglio se produjo al aproximarse el golpe de 1976, cuando disciplinó a la Compañía de Jesús y dejó librados a su suerte a los integrantes que no quisieron abandonar a los sectores populares.

Esta historia es un secreto que la gran prensa argentina guarda con tanto empeño como el que puso hace tres décadas en ignorar el método de la desaparición de personas aplicado por la Junta Militar.

En cambio los corresponsales de la prensa extranjera tratan de reconstruir la historia para entender al candidato, sobre el que ya se han publicado artículos críticos en medios de Brasil, México y Francia.

Iglesia y dictadura

En su libro Iglesia y dictadura, editado en 1986, cuando Bergoglio no era conocido fuera del mundo eclesiástico, Emilio Mignone lo mencionó como ejemplo de “la siniestra complicidad” eclesiástica con los militares, que “se encargaron de cumplir la tarea sucia de limpiar el patio interior de la Iglesia, con la aquiescencia de los prelados”.

Según el fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales “en algunas ocasiones la luz verde fue dada por los mismos obispos.

El 23 de mayo de 1976 la Infantería de Marina detuvo en el barrio del Bajo Flores al presbítero Orlando Yorio y lo mantuvo durante cinco meses en calidad de desaparecido.

Una semana antes de la detención, el arzobispo Juan Carlos Aramburu le había retirado las licencias ministeriales, sin motivo ni explicación.

Por distintas expresiones escuchadas por Yorio en su cautividad en la ESMA, resulta claro que la Armada interpretó tal decisión y, posiblemente, algunas manifestaciones críticas de su provincial jesuita, Jorge Bergoglio, como una autorización para proceder contra él”.

Mignone lo cuenta entre los “pastores que entregaron sus ovejas”.

Junto con Yorio también fueron secuestrados otros tres jesuitas que trabajaban en la misma comunidad eclesial de base: Luis Dourrón, Enrique Rastellini y Francisco Jalics.

“Bergoglio les pidió que se fueran de la villa de Flores y cuando se negaron hizo saber a los militares que no los protegía más, y con ese guiño los secuestraron. Cuando salieron los dejó librados a su suerte, y otros como Miguel Hesayne y Jorge Novak tuvieron que protegerlos”, sostiene un sacerdote jesuita que teme represalias si se conociera su nombre.

El propio Yorio, un par de años antes de morir, me dijo que Bergoglio “tenía comunicación con Massera, le habrían informado que yo era el jefe de los guerrilleros y por eso se lavó las manos y tuvo esa actitud doble. No esperaba que saliera vivo”.

La polémica posterior es conocida. El cardenal aduce en su descargo que no entregó a los sacerdotes sino que les reclamó que dejaran la comunidad del Bajo Flores para protegerlos porque sabía que la represión sería despiadada.

Como no aceptaron, les indicó que debían alejarse de la Compañía de Jesús. Es decir que aun en su versión autoindulgente de los hechos, la suerte de los sacerdotes fue subordinada a la de la institución. Las pruebas que zanjan la discusión se reproducen en estas páginas.

El Papa Negro

Organizada en el siglo XVI por el futuro San Ignacio (el caballero vasco Iñigo López de Loyola), la Compañía de Jesús fue una milicia intransigente al servicio del papado que partió en batalla contra la reforma protestante iniciada por Lutero.

Los Ejercicios espirituales en los que sistematizó su devoción fueron un instrumento de acción católica laica en el mundo, que superó el enclaustramiento de la Iglesia medieval. Privilegiando los sacramentos de la comunión y la confesión los jesuitas simbolizaron la obediencia al papado tanto como los protestantes la rebelión.

Por una ironía de la historia cuatro siglos más tarde esa fuerza ultraconservadora se convirtió en la vanguardia de la renovación de la Iglesia y del cuestionamiento al integrismo que pretendía someter al mundo moderno a la obediencia del Pontífice.

A las tareas clásicas de la Compañía, como la educación, los jesuitas que a mediados del siglo pasado estudiaron teología y filosofía en Roma, París y Lovaina agregaron al apostolado social y la rebeldía contra las injusticias del mundo.

Su padre superior, el español Pedro Arrupe llegó a ser llamado El Papa Negro, mientras en toda América florecían los centros jesuitas de estudios económico-sociales.

En ese contexto, Bergoglio fue designado Superior Provincial de la Compañía en la Argentina en 1973, el año del regreso de Juan D. Perón al gobierno. Al concluir su período de tres años fue reelecto por otro tanto. “La formación jesuítica lleva 14 años y culmina a los 32 de edad. Bergoglio tenía apenas 36 y era el candidato de la gente más progresista, sin ser revolucionario.

Era una época de cambios y Arrupe promovía a los jóvenes”, narra otro sacerdote jesuita, que hace tres décadas fue amigo de Bergoglio y hoy lo considera “un enfermo de poder”.

La Limpieza

En esos años posteriores al Concilio Vaticano II cerca de un tercio de los estudiantes y sacerdotes de la Compañía dejaron la Iglesia, por razones personales, ideológicas o institucionales.

“A los nuevos que entraban, Bergoglio les dio un marco de contención más rígido y estructurado. Esto se agudizó después de 1976, cuando su opción se inclinó por lo más tradicional.

Esto produjo un tipo de estructura jesuítica diferente a la del resto de América Latina y generó mucho aislamiento de la Provincia argentina” de esa organización, dice el sacerdote.

Los jesuitas formados por Bergoglio siguen una línea dogmática tradicional, pero “hacen la pastoral de fin de semana con los pobres. Les infundió una visión sacramentalista, acrítica y muy asistencialista”, añade un sacerdote que lo conoce bien. “Cultiva el bajo perfil.

Está honestamente preocupado por los pobres, vive su espiritualidad. Es encantador, conquistador, muy austero, lleva siempre el mismo traje viejo, anda con zapatos gastados, viaja en colectivo y en subterráneo.

” Según el sacerdote, Bergoglio “trató de desarmar el centro de estudios de la Compañía, el CIAS, donde estaban los sacerdotes Fernando Storni y Vicente Pellegrini. En la revista que editaban se publicó el artículo de Pellegrini sobre la represión que reprodujo Jacobo Timerman y provocó la clausura de La Opinión”, dice.

“Eran unos snobs intelectuales”, desdeñan quienes avalan a Bergoglio. Otro documento que se conserva en el archivo de la Cancillería, producido a principios de la década de 1980 por un servicio de informaciones bajo el título “Nuevo copamiento de los jesuitas argentinos”, afirma que “a pesar de la buena voluntad del padre Bergoglio, la Compañía en Argentina no se ha limpiado.
Los jesuitas zurdos se han cuidado por un tiempo. Ahora, con gran apoyo del exterior y de ciertos obispos tercermundistas han comenzado una nueva etapa”.

Al concluir su ciclo como Provincial, Bergoglio fue sucedido por el flamenco belga Andrés Swinnen. Bergoglio asumió como Rector de la Facultad de Filosofía y Teología de San Miguel, por otros seis años, y desde allí siguió influyendo en la Compañía, donde el nuevo Provincial nunca tuvo suficiente consenso como para eclipsarlo.

En esos doce años formó una generación de jesuitas, como maestro de novicios y con los libros de espiritualidad que escribió.

Luego de un breve paso por Alemania, Bergoglio volvió a la Argentina. Con el fin de la dictadura, su poder se eclipsó y quedó en una atípica relación: sigue siendo jesuita, aunque sin obediencia a la Compañía. En 1985 fue trasladado a una Casa de la Compañía en Córdoba.

Personas próximas a él cuentan que allí estuvo virtualmente secuestrado. “Decían que estaba loco y lo tenían encerrado, no le pasaban las llamadas, presuntamente para protegerlo.”

Una de las más altas autoridades de la Compañía no niega los hechos, aunque les da una explicación diferente. “Puede ser, no digo que no haya ocurrido así. Los conflictos internos fueron muy serios, tanto por la línea seguida como por el modo de gobierno y por cierto maquiavelismo. Para él, vale todo. Si se estaba tratando de cambiar la orientación de la Compañía, es probable que no le pasaran llamadas de los estudiantes, porque hubiera perturbado ese trabajo de cambio”, admite.

El retrato con el que coinciden varios laicos que lo trataron es el de un psicópata seductor e inescrupuloso. En 1985, en lugar de Swinnen fue designado Provincial el presidente de la Conferencia Argentina de Religiosos (CAR), Víctor Zorzín, sucedido seis años después por Ignacio García Mata.

La fractura fue tan marcada que congregaciones que tienen la misma espiritualidad que los jesuitas, como las Esclavas, el Sagrado Corazón, las Hijas de Jesús, o la Compañía de María, que normalmente recurrían a jesuitas argentinos para sus ejercicios espirituales anuales o para sus cursos de teología, comenzaron a invitar a sacerdotes jesuitas de otras nacionalidades.

La gravedad del conflicto llegó a tal punto que en 1997, cuando Bergoglio asumió como arzobispo porteño la Compañía decidió no designar como provincial a un jesuita argentino, para evitar roces, sino al sacerdote colombiano Alvaro Restrepo. Pero la Compañía argentina continúa profundamente dividida y Bergoglio aún conserva influencia.

Al describir su personalidad, su ex amigo jesuita dice que Bergoglio es un hombre de gran carisma para relacionarse. “Es capaz de acompañar toda la noche a un cura enfermo. Cuando era coadjutor iba a vivir a las parroquias. Les daba una semana de vacaciones a los curas y él se quedaba en su lugar. Así se ganó al clero joven. No es distante ni hace frías visitas de inspección.”

Un obispo que no autorizó que se revelara su identidad, se refería a él en términos muy similares: “Es un hombre muy peligroso. Si tiene un cura enfermo lo va a ver y se queda toda la noche. Un horror. Yo voy de visita pero me quedo diez minutos”.

“Bergoglio es el responsable de que la Compañía de Jesús argentina sea retrógrada, espiritualista, conservadora, con una postura cercana al integrismo, lo cual es un caso único en el mundo, donde los jesuitas se destacan por lo contrario”, afirma un estudioso de la Compañía.

“Una generación entera de jesuitas fue formada por Bergoglio en el culto a la personalidad, el clientelismo y la obsecuencia. Visita a los curitas y les soluciona problemas, les ofrece una computadora o un viajecito de vacaciones. En todo el mundo los jesuitas son vanguardia, acá trogloditas”, agrega.

En pocos días más se sabrá si el Colegio de Cardenales dispone que ese mismo destino le aguarde a la Iglesia Universal y sobre la Argentina caigan las sombras del oscurantismo.

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martes, marzo 05, 2013

Si en Argentina se suben los salarios es porque echaron al Fondo Monetario


domingo, febrero 17, 2013

Porqué renunció el Papa

Debajo de su llamativo uniforme con bandas azules y amarillas, el centenar de guardias suizos que protege al Papa —ninguno menor de 19 años ni mayor de 30— esconde una pistola semiautomática Sig-Sauer de doble acción y un adiestramiento muy severo en artes marciales.

Debajo de su piadoso nombre, Instituto para las Obras de Religión, el banco del Vaticano esconde un tormentoso pasado de crímenes y conexiones con la Mafia y un presente no mucho más limpio de blanqueo de capitales.

Debajo, en fin, de las bellas palabras que el secretario de Estado, monseñor Tarcisio Bertone, dirigió a Benedicto XVI durante la celebración del Miércoles de Ceniza se esconde una vieja guerra de poder llevada hasta el límite mismo de la renuncia.

El nombramiento in extremis del barón Ernst Von Freyberg, caballero de la poderosa Orden de Malta y constructor de buques de guerra, como nuevo presidente del banco del Vaticano supone sin lugar a dudas el capítulo final de esa guerra.

En el sagrado reino de los símbolos y la diplomacia, resulta revelador que la última decisión de Ratzinger como Papa haya sido quitarle la llave del dinero a su fraternal enemigo Bertone.

Se trata de un auténtico ajuste de cuentas.

Hace nueve meses —el 24 de mayo de 2011— fue el cardenal Bertone, de 78 años, quien se la jugó al Papa con la destitución del anterior presidente del IOR, el banquero Ettore Gotti Tedeschi.

La caza de Gotti Tedeschi, amigo personal de Ratzinger, por parte de Bertone incluyó algunos episodios que reflejan muy bien la crueldad de las guerras vaticanas.

El banquero, de 67 años, padre de cinco hijos, representante del Grupo Santander en Italia y miembro del Opus Dei, había llegado a la cumbre del IOR en septiembre de 2009 con el encargo de situar al banco en disposición de cumplir la normativa europea sobre blanqueo de capitales.

Gotti Tedeschi se lo tomó tan en serio que empezó a colaborar con las autoridades italianas ante la sospecha de que el IOR seguía siendo una inmensa lavadora de dinero negro.

Fue su primer error.

El segundo fue oponerse a los deseos de Bertone de utilizar el dinero vaticano para salvar de la quiebra el Hospital San Raffaele de Milán, fundado por el cura y médico Luigi Verzè, gran amigo de Silvio Berlusconi y de su turbia maquinaria de poder —el Vaticano apoya ahora a Mario Monti, pero durante el berlusconismo vivió años muy prósperos y felices—.

El caso es que Gotti Tedeschi jugó con fuego y se quemó.

La pira la preparó personalmente un misterioso personaje llamado Marco Simeon, de 33 años, dueño de una fulgurante carrera gracias a la protección, no menos misteriosa, del cardenal Tarcisio Bertone.

Simeon ya aparece relacionado con negocios turbios en el informe —posteriormente filtrado entre los papales del escándalo Vatileaks— que hace llegar monseñor Carlo María Viganò a Joseph Ratzinger advirtiéndole de la corrupción creciente que golpea al Vaticano.

En aquella misiva, Viganò le pedía al Papa que lo mantuviese al frente del Governatorato —el departamento que se encarga de licitaciones y abastecimientos— para frenar las prácticas ilegales, pero Bertone decidió mandarlo a Estados Unidos y Ratzinger, que dicen que lloró con aquella decisión, no fue capaz de contradecir a su secretario de Estado.

Ante la posibilidad de que Gotti Tedeschi abriera a los investigadores la caja fuerte del IOR —verdadero sanctasantórum de los secretos de Italia y el Vaticano—, Marco Simeon, que ya lucía como director de la RAI Vaticano, pidió a un psicólogo que redactara un informe sobre “el comportamiento extraño” del presidente del banco.

El psicólogo ni siquiera habló con Gotti Tedeschi, solo lo observó de lejos en la Navidad de 2011, pero eso fue suficiente para hacer correr entre la Curia el bulo de que el banquero había perdido el oremus y que podía meter a la Iglesia –y a Italia— en un lío si decidía revelar los nombres que se esconden tras las cuentas cifradas del banco del Vaticano.

La operación de acoso y derribo contra el anterior presidente del IOR se saldó con su despido fulminante el pasado 24 mayo, al socaire de la detención de Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa, acusado de difundir los documentos secretos.

Según la prensa italiana, Gotti Tedeschi culparía de su desgracia a una conspiración de la logia masónica Propaganda 4 o P4, de la que formaría parte Marco Simeon. Al ser preguntado por el asunto, el protegido del cardenal Bertone se limitó a decir: “No formo parte de la P4, pero la masonería es un elemento fundamental del poder en Italia”.

También es dueño de una frase que resume muy bien el tablao sobre el que baila la historia en esta parte del Tíber: “ El secreto es poder y el Vaticano enseña que quien sabe no habla, y quien habla no sabe. Yo nunca digo demasiado”.

No deja de ser significativo que la operación del Papa por situar al frente del banco al barón Von Freyberg haya coincidido con la caída en desgracia del joven protegido de Bertone, descabalgado de la dirección de RAI Vaticano.

Lo más llamativo de la venganza de Joseph Ratzinger —los fieles se harán cruces con la expresión, pero cómo llamarla si no— es que ha sido ejecutada en el tiempo de descuento y a la vista de todos.

No es extraño que las palabras vayan por un lado y los hechos por otro, pero la operación por retomar el control del dinero de la Iglesia demasiado evidente. Aunque se haya presentado bajo un disfraz perfecto —o casi perfecto— de transparencia.

Para sustituir a Gotti Tedeschi, el Vaticano contrató los servicios de una conocida agencia de cazatalentos, Spencer & Stuart, de Frankfurt.

La primera selección fue de 40 candidatos, luego quedaron seis y finalmente, tres. Sobre estos tres pugnaron durante los últimos días las distintas familias vaticanas, e incluso durante la semana se dijo que el financiero belga Bernard De Corte —al parecer el candidato de Bertone— había sido el elegido.

El viernes finalmente salió a la luz que no, que fue el agraciado había sido el barón Von Freyber.

Siempre habrá maliciosos que piensen que el hecho de que el barón sea alemán, como Benedicto XVI, o caballero de la poderosa Orden de Malta, fundada en 1048 y cuya sede está en Roma, haya podido jugar de forma determinante, por encima incluso de su reconocida solvencia profesional —es abogado y dirige unos astilleros que entre sus quehaceres fabrican fragatas de guerra para Alemania—, de su manejo de cuatro idiomas o de su dedicación a las obras de caridad.

También habrá quien crea que el Papa, después de haber contemplado durante casi ocho años la impúdica conexión del Vaticano con los peores exponentes de la política italiana, haya querido evitar a toda costa que sea un hombre a las órdenes del cardenal Bertone el que maneje oscuramente los dineros de la Iglesia.

Siempre habrá quien sospeche que Joseph Ratzinger, en su retirada, podría haber tenido un gesto más espiritual que empeñar su último aliento como Papa en recuperar las llaves del dinero.

(Vanguardia)

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Líder

@romerodiario: Un verdadero líder, aclamado y cálido, y con una rápida cintura emerge entre nosotros. ¿No me creés?, mirá:

miércoles, octubre 31, 2012

Argentina es la sede del Parlamento Internacional de Comunicación Indígena y Plurinacionalidad

Organizado por la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas (CLACPI), el Centro de Comunicación Mapuche KONA (Argentina) y el Grupo de Estudios y Comunicación Mapuche Lulul Mawhida (Chile) el “Parlamento Internacional de Comunicación Indígena y Plurinacionalidad” será una instancia importante para que los Pueblos Originarios generen políticas públicas de Comunicación Indígena y Plurinacionalidad. Se realizará en Buenos Aires desde el 13 al 16 de noviembre.

En el Año Internacional de la Comunicación Indígena, el “Parlamento Internacional de Comunicación Indígena y Plurinacionalidad” surge como una propuesta de CLACPI para fortalecer a los Pueblos Indígenas Originarios y recoge los acuerdos plasmados en la 1ra Cumbre Continental de Comunicación de los Pueblos Indígenas del Abya Yala (Colombia, noviembre 2010) y en el X Festival de Cine y Video de los Pueblos Indígenas celebrado en Ecuador (octubre 2010), donde los comunicadores indígenas y comunitarios solicitaron discutir exclusivamente el marco jurídico internacional y regional que existe en materia de reconocimiento a la Comunicación Indígena para generar mecanismos que garanticen a los Pueblos Indígenas el libre ejercicio a la Comunicación, Libertad de expresión e Información en sus respectivos países.

Este “Parlamento Internacional de Comunicación Indígena y Plurinacionalidad” se propone direccionar sus exigencias y propuestas a los Estados de Latinoamérica, elaborar recomendaciones y controlar el real cumplimiento del marco internacional vigente en materia de Comunicación Indígena para la construcción permanente de Estados Plurinacionales. 


Objetivos:

Elaborar una Legislación propia indígena de Comunicación que permita a las organizaciones de los Pueblos Originarios y colectivos de comunicación generar proyectos de leyes específicos de Comunicación Indígena en los países de Latinoamérica es uno de los objetivos del “Parlamento Internacional de Comunicación Indígena y Plurinacionalidad”, así como impulsar el Derecho Indígena a la Comunicación como un aspecto fundamental en el proceso de fortalecimiento de la autodeterminación y autonomía de los Pueblos Indígenas. 

Conocer la situación de los Pueblos Originarios en la construcción de Estados Plurinacionales, propuestas y desafíos para las organizaciones indígenas, y reflexionar sobre el rol de la comunicación en los procesos de descolonización para la transformación de Estados nacionales a Estados Plurinacionales, son algunas de las metas en materia de Plurinacionalidad.

El “Parlamento Internacional de Comunicación Indígena y Plurinacionalidad” cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo -AECID- y de la Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas -CODPI-.

Participarán delegados internacionales de diferentes organizaciones de Pueblos Originarios de los países latinoamericanos, en especial aquellas que son parte de procesos que impulsan el Derecho a la Comunicación Indígena.  

lunes, octubre 29, 2012

Néstor Kirchner, la película - Trailer Tv

sábado, octubre 20, 2012

Bombita y los Auténticos Combatientes